“¡Será famoso... una leyenda... no me sorprendería que el día de hoy
fuera conocido en el futuro como el día de Harry Potter! Escribirán libros
sobre Harry... Todos los niños del mundo conocerán su nombre."
(Minerva McGonagall, Harry Potter y la Piedra Filosofal)
El año 2000 a mis manos llego un
libro sobre un niño, maltratado por sus tíos, que descubre que su triste
realidad era la tapadera de lo que era su verdadero mundo: El mundo de la Magia
y hechicería.
Así comienza el primer libro de
la saga de siete tomos de J.K.Rowling, donde desde la primera página sentimos
empatía por este “Ceniciento” de once años, el cual vive con unos tíos poco
cariñosos y un primo, que según la descripción de Rowling, se parece más a Miss
Piggie que a un niño normal.
La vida de Harry cambia días
antes de su 11 cumpleaños (misma edad que tenía yo al comenzar la saga), con la
llegada de un sinnúmero de cartas escritas en tinta verde esmeralda por nadie. Tío Vernon, intenta ocultarle
la verdad a su sobrino por miedo a que este pueda levantarse contra ellos.
Estos parientes por lado materno, ocultaron durante toda la vida del niño la
RAZÓN de la muerte de sus padres y la existencia de un mundo maravilloso, en el
cual Harry era la personalidad más grande de todas.
A 15 años de mi primera lectura
del libro, siento que crecí con Harry y que Rowling me acompaño en todos los
pasos de mi camino escolar.
Harry Potter y la Piedra Filosofal, es de los siete libros el más
inocente, donde capitulo a capitulo vemos el viaje de autodescubrimiento del
pequeño Harry, donde por primera vez se siente querido y que al fin ha llegado
a casa.
No quiero dejar de lado el mundo mágico,
donde hay personajes maravillosos como Dumbledore, el director de Hogwarts,
colegio de magia y hechicería, el simpático semi gigante Hagrid, el
despreciable Draco Malfoy y sus compinches Crabbe y Goyle, el amargado profesor
de pociones Snape, la severa profesora McGonagal y la monstruosa sombra de
Voldemort que siembra el miedo entre todos los habitantes de este singular
mundo.
Pero que sería de una historia de
descubrimiento sin los Partners o amigos, y creo que Rowling creo un nuevo trío
de hierro, una de las hermandades más indestructibles de la literatura del
siglo XXI, me refiero a Hermione y Ron. Ella, el cerebrito sabelotodo, que nos desagrada en el inicio, pero que agradecemos sus conocimientos a la hora de necesidad; con respecto a él, con su pelo rojo encendido y una enorme cuota de ingenuidad, nos roba el corazón desde su primer encuentro con Harry en el Expresso de Hogwarts.
Un libro traducido a 69 idioma,
el cual fue rechazado por un sinnúmero de editoriales y que fue escrito con
mucha ilusión por una mujer divorciada en busca de eso que Harry encontró en
Hogwarts: respuestas a una vida sacrificada y valor para ser diferente.
Rowling hoy gana millones de dólares,
pero creo que la satisfacción de su primer ejemplar vendido o el primer Harry
Potter sobre la repisa no llegará nunca. A 8 años de cerrar el último libro
debo decir que podría seguir leyéndolos uno y otra vez. Mi pregunta es: ¿Mi
carta se habrá perdido en el camino a mi casa?




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